Sexualidad

El arte de la sexualidad sublime

Sobre el Curso

Duración 3 clases de 3 horas Fechas:

Sábado 21 Agosto

Sábado 18 Septiembre

Sábado 23 Octubre

De 17:00 a 20:00 Horas.

Inversión Personal $1.900

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En el momento de hacer el amor o inmediatamente después, ¿se ha preguntado alguna vez: el sexo es sólo esto? Muchos lo hemos hecho.

¿Ha experimentado alguna vez una sensación de insatisfacción porque su pareja ya ha «aterrizado» antes que usted haya tenido siquiera la posibilidad de « volar »? 

¿Le ha aburrido alguna vez el sexo en una relación continuada y ha sentido deseos de revivir la pasión que hacía tan excitante la relación entre los dos? 

¿Ha deseado alguna vez que lleguen hasta lo más íntimo de su ser, aunque tema entregarse y volverse vulnerable? 

¿En alguna ocasión, al hacer el amor, ha vislumbrado el éxtasis puntual y más tarde ha sentido que no podía volver atrás? 

Si ha respondido afirmativamente a cualquiera de estas preguntas, percibe intuitivamente el valor de los momentos culminantes en el juego amoroso: aquellos momentos únicos, tanto los que coinciden con el orgasmo como los que le preceden, en que nos sentimos transportados más allá de las limitaciones que nos imponen los problemas personales y las preocupaciones. De repente volamos, nos sentimos maravillosamente vivos, llenos de luz y gozo, a gusto en un instante que parece que no tendrá fin, en un espacio que nos deslumbra. Y estas experiencias extrañas, intensas y a menudo inesperadas, son las que nos despiertan nuevas energías y nos inspiran sentimientos de intimidad y gratitud hacia nuestra pareja. 

Cada vez que hacemos el amor

 

Ya que sabemos que estos instantes existen cada vez que hacemos el amor, en el fondo esperamos poder disfrutar de nuevo. Mantenemos la imagen de un abrazo profundamente satisfactorio y feliz en el que el intenso placer del cuerpo comprende el goce del corazón, la comunión de las mentes y el reconocimiento mutuo de las almas gemelas. Estos instantes suelen describirse como «una sensación de fluidez». Cuando nos relajamos dejándonos llevar por la corriente, el cuerpo sabe qué hacer antes que la mente se lo plantee. Olvidamos todo lo demás; estamos totalmente absortos. 

Parece como si el tiempo se detuviera o fuera muy deprisa. Aumenta nuestra sensibilidad. El tacto de la mano del amante nos puede transmitir oleadas de placer que llegan hasta la punta de los pies. En el abrazo del amante nos sentimos transportados fuera de nosotros mismos y del tiempo. De forma natural, con facilidad, pasamos al estadio de relajación comparable a la meditación. 

Estos momentos culminantes dejan recuerdos inolvidables, la mayoría de nosotros ansía encontrar de nuevo esta sensación de éxtasis o de fluidez. Sin embargo, somos incapaces de alcanzada, ya que nos falta el contexto cultural para entenderla y la experiencia personal para cultivarla. 

 

El sexo sublime 

 

El sexo sublime no es algo complejo y esotérico sino más bien un proceso simple, progresivo, asequible a cualquiera que desee encontrar un camino agradable y consciente de reintegrar la mente al sexo, de rendir homenaje a la unión sexual como puente entre el cuerpo y el alma. 

El sexo sublime lleva la experiencia del orgasmo a una nueva dimensión, en la que el orgasmo genital no es más que el comienzo. Nos induce a explorar el alcance global del orgasmo, culminando en una comunión de éxtasis cuerpo con cuerpo, alma con alma. Se trata de una experiencia de todo el cuerpo, de todo el ser. El camino del sexo sublime libera el cuerpo de tensiones, hace que el corazón se confíe y se abra, que la mente desarrolle técnicas físicas como la visualización, la imaginación y la meditación. Cuando se da esta integración, estamos preparados para una experiencia sexual nueva y cualitativamente superior donde el placer físico se convierte en un goce para el corazón y un éxtasis para el espíritu.