FUNDAMENTOS FILOSÓFICOS DEL INSTITUTO

El análisis existencial surge como una propuesta terapéutica en los primeros decenios del siglo XX, inspirado en la corriente filosófica conocida como existencialismo. 

El existencialismo tiene su origen en el pensador Danés Soren Kierkegaard, algunos otros filósofos también aportan enriquecimiento al desarrollo humano como Karl Jaspers en las situaciones límite, Martín Heidegger con conceptos de autotrascendencia, Edmund Husserl en la fenomenología y Nicolai Hartmann en la ontología que estudia al Ser y sus propiedades iniciando desde Arquímedes en el siglo XVII

 
 La raíz del existencialismo
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La raíz central del existencialismo es la existencia, entendida como el modo de ser propio del Ser humano. Existir es un estar en el mundo, un saberse en relación con las cosas y con otros existentes, un estar abierto a posibilidades. Para esta corriente de pensamiento el que haya posibilidades coloca al hombre frente a su libertad a partir de la cual elige y se construye. Pero que si ha de construirse a si mismo en una vida cuya finitud se le plantea de antemano deberá asumir responsabilidades por sus elecciones.

En relación a la triada responsabilidad, libertad, elección aparece la angustia como señal que marca la precariedad y contingencia de lo humano. 

El Ser humano, dentro de la perspectiva existencial, es el Ser que está-en-el-mundo, el Ser-responsable y el Ser-decisivo o que se-decide. Y todas las características antropológico-existenciales se pueden sintetizar en: El Ser humano es el Ser radicalmente abierto al mundo. La autotrascendencia del ser humano que esta orientada a no quedarse en sí, sino a salir al encuentro de algo o alguien que están más allá de él, sin que por eso deje de Ser él mismo. Su punto de partida es la experiencia humana que le somete a la reflexión científica y filosófica.

La voluntad del sentido
 
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La existencia de un sentido es la motivación básica del Ser humano. La voluntad de sentido expresa algo inherente al Ser humano que no es otra cosa que la búsqueda de la felicidad. Está búsqueda de la felicidad esta presente en todo el proceso de crecimiento y desarrollo de la humanidad. Estar-en-el-mundo implica esa búsqueda de sentido que le da una razón para vivir, la felicidad es siempre la consecuencia de nuestra búsqueda, de nuestros actos intencionales por la capacidad

autotrascendente del Ser humano podemos comprender que sólo cuando se es capaz de salir de si mismo, sin dejar de Ser uno-mismo y es posible encontrarse con el mundo de las cosas -ya sea para contemplarlas, transformarlas o recrearlas- y cuando voy al encuentro humano -sea en forma de colaboración, trabajo, creación de comunidad y fraternidad, amistad o relación amorosa- es que puedo experimentar el Ser feliz, pero como consecuencia de mi dirección intencional, libremente optada. La búsqueda de sentido necesariamente ha de contar con un mínimo de tensión, ya que esta tensión vitaliza la búsqueda y hace que todo nuestro Ser se ponga en marcha cuando descubrimos en el horizonte de nuestra existencia algo que hacer, algo que crear o transformar y alguien con quien compartir la vida en el trabajo, en la comunidad humana, en la lucha por la justicia o en el encuentro amoroso.

Las dimensiones
 
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Victor Frankl  incorpora a la psicoterapia la dimensión espiritual del ser humano. Influido principalmente por Max Scheler y por los filósofos existenciales en especial Kierkegaard, Jaspers y Heidegger que propuso una mirada re-humanizante del hombre, un hombre que no es determinado por su instinto, ni por sus genes, ni por el medio ambiente, ni por sus aprendizajes, ni por su historia, sino indeterminado, libre frente a todas estas condiciones, es decir, libre para responder a lo que la vida le inquiere. 

DIMENSIÓN PSÍQUICA

Presenta sus funciones acorde a los pensamientos de la persona. Una de estas funciones es el impulso afectivo, es la tendencia de acercarse o alejarse de algo o alguien, otra función es la del instinto. También esta dimensión contiene funciones más complejas como la cognitiva, la memoria asociativa, emociones y lenguaje entre otras. Estas constituyen la capa intermedia de la estructura dimensional de una persona. 

DIMENSIÓN ESPIRITUAL O NOÉTICA

Es un dinamismo que tiene como función personalizar la unidad psicosomática, es decir, le da carácter humano al cuerpo y a la psique. Esta dimensión es lo propio, esencial e irreductible de la persona, es lo que nos permite decidir libremente y responsabilizarnos de nuestra propia vida. Es el área donde se encuentra la respuesta de un sentido existencial, al permitirnos un auto-distanciamiento para enfrentarnos a nosotros mismos.

DIMENSIÓN FÍSICA O SOMÁTICA

Corresponde al cuerpo constituido a nivel químico, material y orgánico, acá se lleva a cabo los procesos fisiológicos. Esta interactuaron la dimensión psíquica, es por eso que más que física, esta dimensión se llama somática, haciendo hincapié en la influencia que tiene la psiquis sobre ella. Hay una posibilidad infinita de cómo la materia, de la naturaleza plástica e indeterminada, revela los estados de la mente; es así que el cuerpo más que condicionante es un posibilítante. 

 
Ontología Dimensional 

Es precisamente de Max Scheler de quien proceden las bases para la “ontología dimensional”, esto es, ver al hombre como un ser que es unidad y totalidad, pero a su vez multiplicidad. En esta unidad y totalidad se dan cita lo biológico, lo psicológico, lo social y lo espiritual. No podrían existir por separado, habiendo un paralelismo obligado entre lo somático y lo psíquico, más respecto a lo espiritual se da un “antagonismo” que es solo posible y nunca ya dado. Este antagonismo consiste en la posibilidad de tomar una postura ante lo psicofísico y lo social. Entonces lo espiritual es por definición todo lo libre e in-condicionado del hombre, desde donde puede oponerse a cualquier condición. Ciertamente es la libertad para elegir una actitud algo específicamente humano, y es desde esta dimensión plenamente humana que nos abrimos a los valores, a aquellas esencias que solo el hombre puede aprehender y realizar. 

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Los Valores
 

Los valores nos atraen, pero nosotros somos los que decidimos hacia dónde ir. Cada situación implica una posibilidad de valor por realizar y es donde cada persona concreta en su situación concreta es quien ha de hacerlo eligiendo la opción con más sentido, pudiendo también equivocar su decisión y no vivir los valores. He ahí la responsabilidad. 

Frente al sentido y los valores, en oposición dialéctica, se halla el placer. 

La cultura occidental consumista nos empuja hacia la felicidad y hacia el éxito socio-económico, hacia el anhelado equilibrio, a la homeóstasis. Mientras menos malestar en la vida mejor, mientras menos tensiones haya en el día a día  seremos más felices y mientras más estatus y cosas tengamos nuestra vida será más valiosa. Sin embargo, la existencia humana no se agota en la relajación, ni tampoco se agota en el éxito, como lo sugiere la sociedad orientada al placer y al poder en la que vivimos. La vida humana se realiza en la vivencia del amor, en la satisfacción del acto ético, en la plenitud de la comprensión, en la entrega a una tarea o en la renuncia incluso a lo seguro y cómodo si el fin es una causa noble. La vida humana se realiza por supuesto en el afronte ante la adversidad in-modificable con dignidad. Pensar entonces que lo que finalmente quiere el hombre es morir para no sentir tensiones (instinto de muerte) es reducir a la persona, es proyectar los fenómenos humanos hacia lo solo biológico o psicológico, pues son las plantas y los animales quienes tienden solo hacia evitar el dolor y preservar la vida. El hombre sí requiere llenarla con un contenido y con un compromiso, para existir. No solo se ve empujado al placer o al poder, sino que sobre todo aspira a valores. El éxito y la felicidad nunca llegan si se buscan como fines en sí mismos, sino solo como consecuencias de la realización de una causa más grande que uno mismo elige, “ser hombre significa estar orientado hacia más allá de sí mismo, hacia algo o alguien... un trabajo que realizar o un ser humano al cual amar”, “no existe un sentido universal de la vida, sino solo los sentidos singulares de las situaciones individuales”. 

La Realización

La realización puede darse a través de tres formas o caminos: 

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Valores de creación:  se relacionan con lo que la persona puede dar al mundo, en el trabajo, el arte, la ayuda, el servicio. Es la entrega al mundo a través  de una acción, una donación, dejándose a sí mismo en un segundo plano. 

Valores de experiencia: implica recibir lo que el mundo da en un encuentro amoroso con otro ser humano, en el contacto con la naturaleza, en los  recuerdos y vivencias, en los proyectos, etc. 

 

Valores de actitud: se realizan cuando se asume una postura humilde ante la vida, cuando se está frente a una situación in-modificable y solo queda aceptarla y responderle, es el camino más elevado, ya que implica encontrarle sentido al sufrimiento, enriqueciéndose la persona y en la posibilidad de enriquecer a otros también. Se trata del “valor supremo”: convertir una tragedia personal en un triunfo.

El Instituto Ser potencial
 

El Instituto Ser potencial comprometido con el desarrollo del Ser en consciencia es esencialmente educación para la responsabilidad ante la trascendencia en un encuentro consigo mismo y con los otros.    

1. Visión 

Contribuir al desarrollo del Potencial humano

2. Misión

Capacitar al Ser para su autotrascendencia 

3. Valores 

El respeto hacia todas las personas y la naturaleza; una visión de diversidad en todas las formas de pensar y actuar que no dañen a las personas; la equidad entre las mujeres y los hombres como forma de mejorar las relaciones entre géneros; y la responsabilidad frente a las propias acciones.